Monday, October 3, 2011

No impongamos nuestras condiciones a la sanación

Por el Rev. Jose Eugenio Hoyos
Definitivamente si queremos sanación, bendiciones, unciones y liberación, no debemos imponer nuestros caprichos o condiciones al poder de sanación dado por Cristo Jesús. El poner nuestras propias condiciones impide a que se realicen sanaciones inmediatas por parte de Dios y de parte de la acción de la oración y por medio de la fuerza del Espíritu Santo.


En nuestro Ministerio de Sanación predicando en un gran retiro en Colombia, un señor con cáncer avanzado de próstata en uno de los descansos se me presento un poco molesto y me dijo: “Padre Hoyos esta no es la primera vez que asisto a un evento o jornada de sanación y siempre es lo mismo y mi cáncer igual no siento ninguna mejoría”. Yo le contesto: “Señor, nada de mejoría, porque usted tienen que cambiar de actitud, deje que Cristo realice la cirugía sin tanta queja y falta de fe. Si quiere recibir sanación, espere, sumérjase en las llagas del Señor y sobre todo no le ponga condiciones a la cirugía de Cristo, hay que estar dispuesto a cooperar con la obra de Cristo para que sucedan inmediatamente sanaciones asombrosos y maravillosas. Debemos dejar la soberbia atrás, debemos humillarnos ante el Señor y admitir nuestra propia debilidad “A menos que seamos como infantes” el Señor rechaza a los soberbios.


San Pablo nos dice: “La fe nace de una predicación y la predicación se aferra a la palabra de Cristo”. Si Cristo a prometido que nos va a sanar, no hay que dudar jamás que lo va a cumplir. El nunca falla sus promesas. El conocimiento de la voluntad de Dios deberá ser claro para nosotros. Jesús ha venido para hacernos “felices, santos y saludables”. ¡Crean que Dios quiere que toda la humanidad sea sana y salva!

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