Thursday, April 6, 2017

Caminemos con los Pies de Jesus en Cuaresma


Por José Eugenio Hoyos


“No tengáis miedo” serían las palabras más poderosas que Cristo Jesús quiere decirnos en este tiempo de Cuaresma a todas las familias inmigrantes que se preparan para vivir la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús en esta Cuaresma.

Muchas Parroquias también se preparan para vivir el V Encuentro Católico Nacional de la pastoral Hispana que nos ayudara a fortalecer más nuestra fe y a participar más activamente en la Nueva Evangelización.

Una de las canciones del V Encuentro nos invitan a reflexionar sobre los pies de Jesús: “Cristo no tiene pies en el mundo, sino los tuyos.”

Cuando Jesús cargo la Cruz en el camino al Gólgota lo hizo sin sandalias, al camino era pedregoso y polvoriento, El con mucha dificultad lo hizo descalzo.

Se nos dice que El actualmente camina de la misma forma por cada inmigrante que sufre, que es rechazado, perseguido e ignorado; Jesús camina en el mundo buscando aliviar la aflicción y el sufrimiento profundo. Se nos invita a seguir los pasos de Cristo consolando el dolor paso a paso dejando sus huellas de amor, tú y yo somos el cuerpo de Cristo, tú y yo somos misioneros del Evangelio del Señor, todos somos la familia de Jesús en un mismo Bautismo y una misma fe.


“Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien. Del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!” Isaías 52:7. Los pies del inmigrante deben oler a avanzada, debemos dejar de quejarnos tanto y orar más. 

Muchos Católicos no avanzan ni crecen espiritualmente se estancan en sus ministerios porque a toda hora y en todo momento se viven quejando y se llenan de temor y espanto por miedo a las redadas y deportaciones nos dice el Salmista (26:11-12) “El Señor fue quien no permitió que resbalasen.” En nuestra Iglesia Católica se debe ejercer el equilibrio en todos los sentidos, desde el invitar a otros cada domingo a la Eucaristía, el participar los viernes en los viacrucis, el fomentar el sacramento de penitencia, el participar en las obras de misericordia etc. Encontrando siempre igualdad tanto en la presencia del Espíritu santo al igual que con la práctica del Evangelio de Cristo, se debe tener también un equilibrio en recibir y dar, no podemos solo recibir y recibir y dejar de trabajar en la obra de la Iglesia porque el vaso se rebosa y se derrama lo que hay por dentro echándose a perder.

Nuestros pies deben estar afirmados por el Espíritu Santo, Él nos afirmara y en su nombre la enfermedad se detendrá, ha hechicería se anulará, el pecado saldrá huyendo de nuestras vidas.

En tiempo de Cuaresma debemos buscar la santidad no debe ser buscada solo los domingos, sino a diario para que nuestras vidas sean transformadas y en todo tiempo estemos listos para entrar en la presencia de Dios. 

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